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  • Stephanie Oviedo MD

¿REALMENTE NECESITAS CONSUMIR SUPLEMENTOS PARA ESTAR FUERTE Y SANO?



Una pregunta muy común que me hacen es si es posible tomar diferentes tipos de suplementos ya sea en forma de pastillas, batidos, polvos, etc., para evitar enfermedades. Tengo una posición muy clara sobre esto y es: No hay mejor medicina preventiva que una buena alimentación. Si tu cuerpo en verdad necesita algo; averígualo primero en consulta (historia clínica, examen físico, estudios), y en base a los resultados se toman decisiones.


Vayamos a la información que nos brinda la evidencia científica:


  • Diferentes estudios han llegado a la conclusión que: Si bien los suplementos se pueden usar para corregir la deficiencia de micronutrientes o mantener una ingesta adecuada, los suplementos de venta libre con mayor frecuencia son tomados por personas sin signos o síntomas clínicos de deficiencia.


  • En países de bajos y medianos ingresos, donde prevalecen deficiencias específicas de micronutrientes (p. Ej., Yodo, hierro, zinc y vitamina A), se recomienda la suplementación cuando los enfoques basados ​​en alimentos, como la modificación de la dieta, la fortificación o el suministro de alimentos no pueden lograr una inadecuada ingesta. En los EE. UU. y otros países como Canadá y algunos de Europa, el enriquecimiento de los alimentos con nutrientes, como la adición de yodo a la sal, la vitamina D a la leche y las vitaminas B1 y B3 a la harina refinada han contribuido a la eliminación virtual de sus síndromes de deficiencia (bocio, raquitismo, beriberi y pelagra, respectivamente).


  • Datos interesantes sobre la diferencia entre los nutrientes que se obtienen de los alimentos y aquellos que se obtienen de los suplementos se encontraron en el siguiente estudio: La Cohorte de Nutrición del Estudio de Prevención del Cáncer (CPS) -II, donde se identificó que la ingesta suplementaria (no por parte de la alimentación sino a través de pastillas) de calcio a ≥1000 mg/día se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas en los hombres, mientras que los altos niveles de ingesta de calcio de los alimentos (obtenido a través de la consumición de alimentos ricos en calcio) no tenían ningún daño. Incluso, entre los adultos estadounidenses presentes en La Encuesta Nacional sobre salud y nutrición, la ingesta adecuada de nutrientes provenientes de los alimentos, pero no los suplementos, se asoció con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas.


Según estos hechos, los beneficios de la ingesta de vitaminas y minerales que provienen de los alimentos reflejan interacciones sinérgicas entre múltiples nutrientes y otras sustancias bioactivas en éstos.



Es de vital importancia identificar las características de cada persona que piensa tomar suplementos; en especial qué enfermedades padece, qué medicaciones está tomando y por cual etapa de la vida está transitando (niñez, adolescencia, embarazo, lactancia, menopausia.)


¿Por qué? Para una persona dentro de lo que llamamos sana; es decir sin enfermedades subyacentes, bastará una alimentación adecuada para los requerimientos de vitaminas y minerales diarios. Pero hay situaciones en las que sí se necesita una ayuda extra y donde los suplementos son importantes; por ejemplo:


  • Antes de buscar un embarazo y en el transcurso del mismo la suplementación con ácido fólico ayuda a prevenir malformaciones en el feto.

  • Sí está comprobada una deficiencia de Calcio en mujeres mayores, el consumo del mismo es ampliamente recomendado.

  • En mujeres lactantes debido a la alta demanda metabólica, nutricional y energética también está avalado el consumo de multivitamínicos.

  • Actualmente, con el aislamiento social y preventivo que se traduce a estar encerrados; en muchos casos en lugares sin espacio para tomar el sol (los rayos UV sintetizan Vitamina D en nuestra piel), se recomienda suplementar con Vitamina D para contrarrestar la deficiencia que se pueda generar por esta situación.


Es crucial entender que algunos de estos productos pueden tener efectos secundarios cuando son tomados en altas dosis y además causar alteraciones en la absorción de otros fármacos que se estén ingiriendo al mismo tiempo.


  • La vitamina K puede reducir la capacidad del anticoagulante warfarina para evitar que la sangre se coagule.

  • En altas dosis, los suplementos antioxidantes, como las vitaminas C y E, pueden reducir la efectividad de algunos tipos de quimioterapia contra el cáncer.

  • Demasiada vitamina A puede causar dolores de cabeza y daño hepático, reducir la fuerza ósea y causar defectos de nacimiento

  • El exceso de hierro causa náuseas, vómitos, y puede llegar a acumularse en la gran mayoría de órganos del cuerpo alterando sus funciones.



Ninguna pastilla, malteada o cápsulas con sal del mar Egeo (exagero un poco), va a ser más poderosa que una alimentación basada en su mayoría por frutas, verduras, fibra, agua y por supuesto actividad física. Además; para decidir empezar a tomar cualquier producto, se tiene que individualizar al paciente, por lo que es fundamental la consulta con un profesional de la salud: interrogatorio y examen completo, análisis de sangre, y esto al final va a determinar si necesitas o no empezar a consumir por ejemplo más hierro, vitamina D, calcio entre otros tipos de suplementos disponibles en el mercado.







Referencias


ZhangFang Fang, BarrSusan I, McNultyHelene, LiDuo, BlumbergJeffrey B. Health effects of vitamin and mineral supplementsBMJ 2020; 369 :m2511


Chen F, Du M,Blumberg JB, et al. Association among dietary supplement use, nutrient intake, and mortality among US adults: a cohort study. Ann Intern Med2019;170:604-13.doi:10.7326/M18-2478pmid:30959527

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