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  • Stephanie Oviedo MD

INFLAMACIÓN CRÓNICA



La inflamación es una respuesta normal del sistema inmune ante las situaciones que ponen en riesgo la salud, tales como: microorganismos causantes de infecciones, lesiones, toxinas entre otros. Generalmente esta reacción es rápida y está a cargo de las células inmunitarias (neutrofilos, macrofagos, eosinofilos, etc.); atentas siempre a defendernos de cualquier intento de daño. Esto es evidente a través de las características más comunes de la inflamación aguda como lo son: calor, rubor, dolor e hinchazón, prueba de que estas células están atacando y ejerciendo la función de cuidar y reparar nuestro cuerpo.


Pero, ¿es posible que este mecanismo de defensa se convierta en algo dañino para nosotros? Sí, definitivamente es posible.


En algunas personas esta respuesta inflamatoria persiste por meses, años, inclusive décadas. El sistema inmune se vuelve incapaz de controlar estos efectos, lo que tiene un impacto altamente negativo en la calidad de vida. Este proceso puede ocurrir después de una falla en la resolución de una infección, o simplemente empezar su curso por sí solo, con otros tipos de detonantes relacionados.



Se han identificado factores que contribuyen al desarrollo de inflamación crónica: estrés persistente, fumar (disminuye la producción de moléculas antiinflamatorias), infecciones que no fueron tratadas (microorganismos se mantienen por largo tiempo dentro del cuerpo causando un estado de alerta constante para el sistema inmune), mala alimentación (el alto consumo de grasas saturadas, azúcar añadida, está asociado con una alta producción de partículas proinflamatorias) enfermedades autoinmunes (el sistema inmune ataca al cuerpo porque no reconoce ciertas partículas como propias sino como invasores o antígenos, lo que conlleva a daño de tejidos sanos), obesidad. Esta última es de suma importancia ya que se ha comprobado que las células inmunitarias se acumulan en el tejido graso, segregan citoquinas o sustancias proinflamatorias; en este caso en excesiva cantidad, lo que conlleva al desarrollo de enfermedades como aterosclerosis o formación de placas de grasa en los vasos sanguíneos.


Este proceso de a poco va deteriorando las funciones de nuestros órganos lo que finalmente conlleva a la aparición de enfermedades como Cáncer, Artritis reumatoide e inclusive algunos estudios han encontrado relación con la aparición de Alzheimer.


¿cómo saber si estas sufriendo de Inflamación Crónica?


Para llegar a este diagnóstico es necesario tener en cuenta una lista de síntomas, los antecedentes del individuo y además mediciones en laboratorio de algunos marcadores de inflamación sistémica; pero en general se manifiesta con:


  • Infecciones frecuentes

  • Pérdida o Aumento de peso no explicada

  • Trastornos del estado de ánimo, ansiedad

  • Dolores musculares

  • Dolores Articulares

  • Insomnio

  • Cansancio Crónico

  • Erupciones Cutáneas

  • Constipación, Diarrea crónicas


¿puede prevenirse, cómo se trata?



La meta es encontrar aquellos factores que incitan a la inflamación y eliminarlos del cuerpo, de igual forma evitar estilos de vida o acciones que sean de alto riesgo para desarrollar inflamación crónica. Algunas medidas que han demostrado efectos beneficiosos son:




  • Más frutas y Vegetales, menos grasas saturadas y alimentos procesados. Sí, parece disco rayado pero es un hecho que hay que recalcar cada que sea posible: una buena alimentación es la mejor aliada para evitar este tipo de proceso degenerativo. Existen diversas cantidades de frutas y vegetales altos en antioxidantes y con propiedades antiinflamatorias que constituyen un arma poderosa tanto en la prevención como en el manejo de la inflamación.


  • Consumo de magnesio, vitamina D, vitamina E, zinc y selenio. El magnesio es antiinflamatorio y su ingesta se asocia con la disminución de la actividad de sustancias pro inflamatorias. La vitamina D también es un potente adyuvante ya que suprime diferentes mediadores inflamatorios como por ejemplo las prostaglandinas. La vitamina E, el zinc y el selenio actúan como antioxidantes en el cuerpo.


  • El aceite de pescado, ácido lipoico y la cúrcuma están relacionados con la disminución de la inflamación asociada con enfermedades, como el cáncer y las enfermedades del corazón.


  • Ejercicio: el gasto de energía que se produce al hacer ejercicio reduce múltiples moléculas proinflamatorias.





Dormir bien: trata de dormir por lo menos 7 a 8 horas diarias, ayuda a tu cuerpo a regenerarse.






  • Evita tomar antibióticos y AINES (ibuprofeno por ejemplo) cuando no es necesario: He aquí una de las razones importantes del porqué evitar la automedicación: los antibióticos, antiácidos y AINES en uso excesivo dañan la flora intestinal normal, causando inflamación en las paredes intestinales, conocido como ‘intestino permeable’, que a su vez libera toxinas y desencadena una inflamación crónica en todo el cuerpo.



En algunos casos el uso de medicación es necesaria para controlar los síntomas, pero un tratamiento óptimo debe ir encaminado a la remoción de aquello que desencadena la inflamación y especialmente PREVENCIÓN a través de cambios en el estilo de vida.










Referencias

Pahwa R, Goyal A, Bansal P, et al. Chronic Inflammation. [Updated 2020 Jul 4]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2020 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK493173/


Antioxidants and physical exercise: the role of melatonin

C. de Teresa Galvána, R. Guisado Barrilaob, M C. Garcíab, J. Ochoac, J. Ocaña Wilhelmid


Suzuki K. Chronic Inflammation as an Immunological Abnormality and Effectiveness of Exercise. Biomolecules. 2019;9(6):223. Published 2019 Jun 7. doi:10.3390/biom9060223


Hannoodee S, Nasuruddin DN. Acute Inflammatory Response. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2020.

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