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  • Stephanie Oviedo MD

‘Doctora, me da miedo hacerme la Citologia’



Esta frase es tan común al momento de preguntarle a una mujer si ya se realizó su prueba anual de tamizaje para cáncer de cuello uterino. El Papanicolau (o citología como se le dice coloquialmente), es la forma más costo-efectiva de prevenir el Cáncer de cuello uterino.


Hay varias razones que las mujeres citan como causantes de que retrasen este procedimiento, enumero las más comunes:


  1. Vergüenza o pudor: Muchas se sienten incómodas al momento de acostarse en la camilla y exponer los genitales; especialmente si se trata de un profesional de la salud hombre.

  2. Dolor: Algunas mujeres experimentan sensaciones dolorosas durante la toma de la muestra.

  3. Falta de información: Algunas desconocen la importancia de realizarse este examen, de forma periódica y que significan los resultados.


Mujeres, el papanicolau es muy importante porque permite detectar células anormales en el cuello del útero que podrían causar CÁNCER. La vergüenza o el pudor tienen que dejarse de lado para este tipo de situaciones. Entendamos que existe una herramienta poderosa para la prevención de algo que podría ser fatal si no se detecta a tiempo.


La prueba no debería ser dolorosa y además con una duración de no más de unos cuantos minutos.


El profesional de la salud introduce un espéculo cuya función es separar las paredes de la vagina y de esta forma llegar al cuello del útero. Luego se toman las muestras necesarias con una espátula o un cepillo muy pequeño y éstas son recolectadas para analizarlas luego en un laboratorio. Puede que sientas algo de presión o incomodidad al momento que se abre el espéculo o al obtener las muestras, pero no debería dolerte a menos que sufras de algún tipo de condición ginecológica (por ejemplo vaginismo).


Actualmente se desarrollan en todas partes del mundo campañas sobre la importancia de que las mujeres tengan acceso a esta prueba y que además regresen a buscar los resultados de la misma. Todo esto con el fin de evitar los casos de mujeres que no saben que a través del PAP se puede detectar los cambios celulares que sugieren cáncer de cuello uterino, y también prevenir que quienes efectivamente van a hacerse la prueba nunca llamen o no aparezcan en el consultorio por la búsqueda de los datos obtenidos del test. Es de vital importancia si el laboratorio concluye que hay hallazgos anormales, se empiece una evaluación completa que implica a veces repetir los estudios o tomar consideraciones aún más intensivas para evitar progresión y un posible desarrollo de complicaciones asociadas.




La prueba debería realizarse una vez al año desde los 21 años, luego de 3 estudios consecutivos sin hallazgos anormales se recomienda que incluso se pueda espaciar el tiempo a 1 PAP (citología) cada 3 años. Y luego de los 30 años de edad está disponible la opción de complementar el PAP con un test de VPH (prueba que detecta el virus que causa el cáncer); el cual se hace conjuntamente con el papanicolau, y esto permite incluso espaciar la prueba a cada 5 años.


El enfoque debe ser integral para prevenir y controlar el Cáncer de Cuello Uterino. Tenemos las herramientas disponibles y éstas deberían usarse a lo largo de nuestra vida (se recomienda realizarse la citología hasta los 65 años sin importar si la mujer ya pasó por la menopausia). Apostemos a la prevención a través de la vacunación contra el VPH, el uso de condón y la citología anual; sin miedo, sin prejuicios, sin vergüenza alguna: es nuestro cuerpo, nuestra salud y debemos conservarla.





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